San Antonio de Padua

"EL SANTO DE TODO EL MUNDO" (León XIII)

Cronología
1188-1195 Nace en Lisboa. El año 1191 es la fecha probable; el 1195, la fecha oficial
1198 Frecuenta la escuela catedralicia
1208-1210 Entra en el monasterio de San Vicente de Fora, de los canónigos de San Agustín
1212 Se traslada al monasterio de Santa Cruz de Coimbra
1219 Probable ordenación sacerdotal
1220 Deja los canónigos agustinos para hacerse franciscano y parte para Marruecos
1221 Desembarca en Sicilia y participa en Asís en el Capítulo de las Esteras.  Se retira al eremitorio de Montepaolo
1223 Predica en Romaña y Rímini
1224 Es nombrado maestro de teología.  Enseña en Bolonia
1224-1227 Predica en Francia y enseña en Montpellier, Tolosa y Puy-en-Veley
1226 Es designado Custodio de Limoges. Muere Francisco de Asís
1227 Vuelve a Italia y, en el Capítulo General, es nombrado Provincial de la Romaña
1230 Enviado a Roma, predica ante el Papa y los cardenales
1230-1231 Enseña teología en Padua y compone los Sermones
1231 Predica en Padua la cuaresma. Muere el 13 de junio
1232 El 30 de mayo es canonizado en Espoleto por el Papa Gregorio IX
1263 Se trasladan sus restos a la Basílica y se halla la lengua incorrupta
1946 El 16 de enero, Pío XII le declara Doctor de la Iglesia con el título de Doctor Evangélico
1994 El 13 de junio, Juan Pablo II escribe el mensaje "San Antonio, hombre evangélico" con motivo del VIII centenario de su nacimiento

    San Antonio nació en Lisboa (Portugal), en 1195 (fecha oficial). Llamado por la vocación religiosa ingresó en un monasterio a las afueras de la ciudad. Dos años después se traslada a Coimbra. Aunque sus conocimientos eran muy amplios, profundizó más en las Sagradas Escrituras.

    Ante la popularidad adquirida del martirio de cinco franciscanos en Marruecos decide hacerse franciscano, deseoso de consagrarse al apostolado entre los infieles y morir mártir de Cristo.

    En 1220, ya con el hábito franciscano, desembarcaba en Marruecos. Cayó enfermo y sus superiores creyeron oportuno repatriarlo, pero en el viaje de regreso, acaba en Sicilia tras un tortuoso viaje. Allí conoce a San Francisco de Asís con quien convive y comparte los comentarios de su relación con Dios, en el convento de Monte Paula.

    Su fama comenzó a extenderse con ocasión de un sermón predicado a franciscanos y dominicos que fueron ordenados sacerdotes, en 1221. Habló de tal manera de todos quedaron maravillados de su sabiduría.

   Cuando sus estudios veía que progresaban decide ordenarse sacerdote, y como profesor de Teología, ejerce pastoralmente por Francia e Italia donde alcanza una afamada popularidad. Se dedicó a la composición de sermones para todas las festividades del año.

    Fallece a los treinta y seis años el 13 de junio de 1231 y, en el lugar de su muerte se erigió un templo en su honor, por lo que se llamó San Antonio de Padua. Al año de su muerte fue canonizado por el Papa Gregorio.

    Una de las devociones antonianas más extendidas es la llamada El Pan de los Pobres. Su origen radica en el amor que el Santo tuvo a los pobres ya desde su niñez, cuando iba con su madre a visitar a los pobres para hacerles limosnas.

    Los santos, además de ser nuestros modelos, son nuestros protectores. A ellos podemos acudir en todas nuestras necesidades, tanto espirituales como materiales.
 

San Antonio     San Antonio es invocado en todos los conflictos, y sus devotos acuden a él cuando le necesitan; pero él es abogado especial de las cosas perdidas. Una gran mayoría de los fieles cristianos, cuando se les extravía una llave, una joya o cualquier otra cosa, no dejan de acudir a San Antonio, rezándole el Responsorio (en éste se dice: Miembros y bienes perdidos, recobran mozos y ancianos) para hallar lo extraviado. Y esta oración suele ser muy eficaz. Hasta los protestantes practican esta devoción. 

    El fundamento de esta devoción, lo podemos ver en la misma vida del Santo: Un novicio robó al Santo un libro que él estimaba mucho. Era un Comentario de los Salmos. San Antonio acudió a la oración y pidió a Dios hallar de algún modo el libro robado. El novicio fue detenido en su viaje de una manera misteriosa y volvió al convento. Confesó su culpa a San Antonio y le devolvió el libro.

   También es muy corriente, entre las jóvenes cristianas, acudir a San Antonio, pidiéndole que les conceda la gracia de hallar novio, con el cual puedan contraer matrimonio. Un santo casamentero...

    Dicen algunas coplas: San Antonio Bendito, ramo de flores, a las descoloridas, dales colores (Es decir, que San Antonio conceda a las jóvenes la belleza necesaria para poder hallar quien se enamore de ellas).

    Y un cantar: San Antonio bendito, dame un marido, que no coma ni fume ni beba vino. Aunque según se dice en Castrillo, San Antonio da los novios borrachos y mujeriegos.

     No sabemos el origen ni el motivo de esta devoción antoniana. Quizá San Antonio, con su lirio en la mano y con su atractiva juventud, despierte en las jóvenes el deseo de encomendarse a él, y la confianza de que ha de ser su protector hasta que logren un acomodo en la vida.

    Lo que no falta nunca en San Antonio es la juventud (pues era joven durante los años en que ejerció el apostolado); el hábito franciscano (porque perteneció a la orden de San Francisco de Asís; es símbolo de la austeridad propia del auténtico hijo de San Francisco en la época del primitivo fervor de la Orden); el lirio (que nos recuerda su pureza virginal; su alma era blanca y pura como los lirios); el libro (la Santa Biblia que leía con frecuencia, la estudiaba, la meditaba y la predicaba al pueblo con gran elocuencia) y el Niño Jesús. Con el Niño en brazos se quiere indicar la íntima familiaridad que tenía con Jesucristo.

   También hay artistas que añaden algunos ángeles que hacen la corte al Santo, y otros le rodean de pobres, los que tienden la mano a San Antonio y él les alarga un pan. A menudo se omiten los ángeles y los pobres.

   En Castrillo se representa con una azucena en la mano derecha y con la Biblia y el Niño Jesús en el brazo izquierdo. Sin embargo se han empeñado en poner un paño bajo el Niño que tapa la Biblia (como puede observarse en la fotografía anterior).